Eliminar el fondo y componer otra imagen recorta el sujeto por un borde alfa y lo coloca en una capa nueva con su iluminación original. Si pones así a alguien iluminado en una oficina sobre una playa al atardecer, la diferencia se nota enseguida.
Al regenerar la escena, el entorno se construye alrededor del sujeto: la luz principal llega desde el mismo lado, su color se refleja en piel y envases, y aparece una sombra de contacto con la superficie. En superficies brillantes también se genera un reflejo suave.
Los bordes también delatan un montaje. Aquí el pelo y los tejidos se dibujan contra la escena nueva en lugar de recortarse del original, lo que evita el halo habitual de los recortes.
La perspectiva es el primer punto débil. Un sujeto fotografiado desde abajo no encaja en una escena a la altura de los ojos, por buena que sea la luz. Pide una altura de cámara coherente con la foto original.
Manos, letras pequeñas, patrones densos, pelo fino, cristal y reflejos intensos son más difíciles que un hombro sencillo o un frasco mate. Las etiquetas suelen conservarse; los textos legales de seis puntos, a veces no.
En ocasiones el sujeto se reencuadra o cambia ligeramente de tamaño: vimos un reloj que volvió unos puntos porcentuales más grande. No garantizamos que quede intacto ni que el primer intento funcione.
Prueba de nuevo con una descripción más precisa u otra escena. Cada nuevo intento cuesta otros 20 créditos. Esta herramienta solo trabaja con imágenes fijas: no tiene vídeo, cola por lotes ni archivo de capas.